Es una historia que se puede encontrar en dos vertientes: En España forma parte de una de las historias del Libro del Conde Lucanor del infante Don Juan Manuel y en la otra prácticamente, es el mismo argumento el que usaron los hermanos Andersen -para una versión un poco más adaptada para niños- que se diferencia basicamente en el impedimento para ver la preciosa tela: El ser hijo bastardo en el primer caso y el ser un tonto inepto indigno del lugar que se ocupaba en el reino en el segundo.
Un grupo de bribones llega al país y deciden estafar al monarca con el siguiente ardid: hacen correr la voz de que son unos prestigiosísimos artesanos tejedores que elaboran una tela del altísima calidad, a base de la mejor seda e hilos de oro y que tiene la sublime virtud de no poder ser vista por los tontos.
Salteando algunos detalles, vamos al grano: el rey decide encargar a los estafadores un traje para lucir en solemne ocasión que a la vez dejaría de manifiesto quien era quien en su reino.
Para eso entrega una enorme cantidad de los preciosos materiales a los embaucadores, que se ponen a trabajar en el telar haciendo los movimientos como si estuvieran tejiendo y luego "cortan" y cosen el maravilloso paño para confeccionar el delator vestido.
Impaciente el rey manda a uno tras otro a sus funcionarios para que el informen acerca de los avances del trabajo encargado, y como ninguno ve nada, ante el temor de ser escarnecidos, mienten al rey hablando maravillas acerca de los colores y el dibujo que aquellos "expertos" estaban confeccionando para su graciosa majestad.
Y llega el gran día y el rey recibe con enorme regocijo el baúl que contiene la preciosa pieza, pero nada ve.
Los bribones "toman" del arcón la vestidura y hacen como que visten al rey, el cual finalmente sale en espléndido desfile por las calles del pueblo, donde todos sus súbditos han salido a verlo.
Y como nadie quiere quedar como un idiota, todos aclaman a su alteza,que hace el ridículo paseándose en paños menores y elogian el "hermoso" atuendo.
Hasta que finalmente un niño (un pobre negro-moro que no tiene nada que perder según el Conde Lucanor) advierte lo que todos callan:
¡EL REY ESTÁ DESNUDO!
Inmediatamente todos respiran aliviados porque caen en la cuenta del engaño:
NADIE ve el dicho traje, ni la dichosa tela.
La estruendosa risotada general confirma lo que nadie habia querido manifestar antes para no quedar como un tonto delante del monarca.
El rey indignado manda a apresar a los malandrines.
Pero ya es tarde, pues han huído con su valiosa materia prima.
-Y a usted Javier ¿quién diablos le pidió consejo?
SEÑORES: EL REY ESTÁ DESNUDO.
Se los dice un pobre negro que no tiene nada que perder.

Si prefieren matar al mensajero antes que reconocer que fueron engañados allá ustedes.
Pero no me hablen de los maravillosos colores y de los exquisitos dibujos de una tela y de un traje que no existe.

Cántico de Daniel 3,26-29.34-41
Bendito seas, Señor, Dios de nuestros padres, digno de alabanza y glorioso es tu nombre.
Porque eres justo en cuanto has hecho con nosotros y todas tus obras son verdad, y rectos tus caminos,
justos todos tus juicios.
Hemos pecado y cometido iniquidad apartándonos de ti, y en todo hemos delinquido.
Por el honor de tu nombre, no nos desampares para siempre, no rompas tu alianza, no apartes de nosotros tu misericordia.
Por Abraham, tu amigo, por Isaac, tu siervo, por Israel, tu consagrado, a quienes prometiste multiplicar su descendencia como las estrellas del cielo, como la arena de las playas marinas.
Pero ahora, Señor, somos el más pequeño de todos los pueblos; hoy estamos humillados por toda la tierra causa de nuestros pecados.
En este momento no tenemos príncipes, ni profetas, ni jefes; ni holocausto, ni sacrificios, ni ofrendas, ni incienso; ni un sitio donde ofrecerte primicias, para alcanzar misericordia.
Por eso, acepta nuestro corazón contrito, y nuestro espíritu humilde, como un holocausto de carneros y toros o una multitud de corderos cebados; que éste sea hoy nuestro sacrificio, y que sea agradable en tu presencia: porque los que en confía no quedan defraudados.
Ahora te seguimos de todo corazón, te respetamos y buscamos tu rostro.







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